EL SEÑOR DE LA CAJITA MUSICAL
Presentador, primera intervención :
Entra al escenario un señor con una hermosa caja. Luego de desarrollar una coreografía teatral introductoria, que genere espectativa sobre el contenido de la caja, finalmente de la cuerda, la abre, y empieza la música. En su interior hay un personaje que toca la flauta. Luego de esta introducción, vemos una amplificación de este pequeño personaje, que interpretará el primer monólogo de la obra.
Monólogo 1: El Flautista de Halloween
Érase que se era
Un largo y flaco país
Que un mar y una cordillera
Formaban como matriz
Un día, en este lugar
Una gran plaga de ratas
Se empezó a multiplicar
Y a salir de las cloacas
Eran rotas, indecentes,
Malnacidas, harapientas,
Resentidas, pestilentes,
Se llamaban UPlientas
Estas sucias criaturas
Noche y día fornicaban
Y fue así que con premura
Y sin parar proliferaban
Conventos y sacristías
Fábricas y poblaciones
Escuelas, peluquerías
Se llenaban de ratones
Era un mar negro y salvaje
Esta multitud creciente
Que inundaba los paisajes
Con chillidos malolientes
Esta plaga desastrosa
Escandalizó a la gente
Sobre todo a la más fina,
La más culta y más decente
Que se sintió atropellada
Por este acontecimiento
Ver las ratas instaladas
Incluso en e parlamento
En inmensos bodegones
Ocultemos la comida
Para que hambrientos ratones
No le puedan dar mordida
Pero las ratas siguieron
con su proliferación
Y hasta La Moneda fueron
a roer En gran fiestón
En setiembre el cuarto día
Y una demente ocurrencia
los desbordó de alegría
Y otro párrafo a su historia
Agregaron los hambrientos
Levantando entre la escoria
A su líder harapiento
Esta raza de indigentes
Aclamaba con fervor
Al rotoso presidente
Que llamaban Salvador
Y así por su extraño actuar
Esta especie decadente
Asombro empezó a causar:
¡Se comportan como gente!
Eran seres inferiores
Volvió pronto la certeza
Aunque se crean señores
Son de otra naturaleza
Oscuros de hocico a patas
Como la noche brumosa
Se nos parecen las ratas
Como al cisne, la babosa
Y así, humanos y ratones
Vieron los días y meses,
Sucederse por montones,
Distanciando a las especies.
El escándalo creció
Por la manera aberrante
En que esta raza constuyó
Su sociedad avergonzante
Una fiesta permanente
En que sólo se escuchaban
risotadas estridentes
De ratones que bailaban
En este caos sin ley
No había clases sociales
Desde el sirviente hasta el rey
Los mismos bienes y males
Las señoras indignadas
En una gran reunión
Decidieron redimirse
de esta horrenda situación
Y con tales pretensiones
Apaleaban cacerolas
Para espantar los ratones
Perseguidos por sus colas
Bailarina hacia atrás
Infértil fue cada intento
Seguía el mundo al revés
Hasta que llegó el violento
1973
Los humanos se mezclaban
En un tumulto ruidoso
Con consignas que anunciaban
Un porvenir desastroso
La implacable algarabía
En completa irreflexión
Con su sorda gritería
Desbordaba la nación
El país estaba hundido
En esta masa rabiosa
Hasta que un raro sonido
Hizo callar cada boca
Y en militar sincronía
De enardecidos consortes
Los millones de pupilas
Se volvieron hacia el norte
Y cruzando el firmamento
Se acercaba un extranjero
Que por todo cargamento tenía
Una flauta de acero
He venido en largo viaje
Del país de Halloween
Porque a esta invasión salvaje
Soy quien debe darle fin
Soy del gobierno del mundo
Y nos preocupa que un brote
De ratones tan fecundo
Se contagie a otras naciones
El flautista, dicho esto
Comenzó a soplar sin pausa
Su peculiar instrumento
Y curso dio a su caminata
De inmediato se acabó
El escándalo general
Cada rata se acercó
Atraída por el tronar
Del flautista que dio fin
A la absurda rebelión
Y al indecente festín
Y en una gran procesión
Los repugnantes ratones
Con merecidos chillidos
De dolor y convulsiones
Nauseabundos y heridos
Si noción de espacio y tiempo
Se dejaban conducir
Por el noble héroe extranjero
Que nos vino a redimir
Tras de esta histórica marcha
Quedó en el piso por siempre
De sangre, una enorme mancha
Que nos recuerda el setiembre
Glorioso que nos salvó
El héroe con alegría
A los ratones guió
Con su firme melodía
Los condujo hacia los ríos
Y los mares de la patria
Y allí, con el poderío
Que le otorgaba su flauta
Hizo desaparecer las ratas
Las sumergió sin piedad
Las puso al fondo del agua
Por toda la eternidad
Cuenta la leyenda
Que cuando hay brotes de ratas
El flautista se aparece
O se oye sonar su flauta
Y colorín colorado
Este cuento, recién ha comenzado.
Presentador Segunda Intervención
El personaje anterior termina su presentación tocando la flauta. Abandona el escenario y volvemos a llevar la atención al señor de la cajita musical, donde se encuentra el personaje en miniatura. El señor ríe y cierra la cajita. Se detiene la música. Él hace intervenciones de magia u otras acciones teatrales, sorprendentes para el público. Finalmente, hace girar la caja y vuelve a darle cuerda. En otro compartimiento se encuentra el nuevo personaje, que realizará el siguiente monólogo.
Monólogo 2: La Leyenda del Rey Kakia.
El mundo… Tierra siniestra y sagrada, habitada por bestias delirantes, que se devoran unas a otras,
por el deseo latente, por el hambre, y por el miedo a la muerte.
Cada bestia abandonada a su suerte, y al olvido de dioses indolentes. Cumple cada una su destino, sigue y sigue irremediable la corriente.
Así habrán de parir los nuevos seres, que condenados a perpetuar la existencia, van encarnando a reyes, magos, mendigos o serpientes, uno a uno en su manada o en su bandada, en su aldea o en su reino, levantando imperios y arruinándolos después.
Pariendo y muriendo por los siglos de los siglos. (Amén).
¿Por los siglos de los siglos? ¿O hasta cuándo?
Había una vez un ser sombrío y tenebroso cuya historia paso a relatar.
En los mágicos parajes
de la tierra del absurdo
En un oscuro palacio
Entre lo hermoso y lo burdo
Se yergue desde su trono
Con una oscura fineza
La silueta misteriosa
De Kakia, el Rey sin Cabeza
Qué personaje macabro
Con tan siniestra figura
Gobierna a un pueblo de tontos
Dando curso a su locura
Jugando con los destinos
De los tristes habitantes
De la tierra del absurdo
Se divertía hilarante
Le llamaban Kakia, el Rey,
Aunque era reina tal vez
Tampoco se distinguía
Muy bien su color de piel
No se logró averiguar
Con gran precisión su edad
Sólo dicen que nació
Junto con la humanidad
El pueblo de este monarca
También era algo especial
Sin reparo pregonaba
Respeto a su majestad
Con caras de calavera
Y corazón de cristal
Celebraban a su alteza
Toda su excentricidad
Entre sus raros placeres
Se encontraba el de mandar
Que los niños, con metrallas
Aprendieran a jugar
Jugaban a ser soldados,
Y a matar miles de hombres
A reír con el dolor
Y a que la muerte no asombre
Los pequeños se alegraban
Mientras más sangre corría
Mientras más mutilaciones
Ellos más de divertían
Entre adultos también era
La guerra un gran pasatiempo
Se armaban grandes batallas
Ante el menor desacuerdo
Incluso aunque no se viera
Con ellos la relación
El país de tontos iba
Con el primer batallón
Todo el mundo haciendo apuestas
El pueblo alzaba banderas
Orgullosos de sus armas
Castañeaban calaveras
Otro de sus pasatiempos
Consistía en enviar
A millones de animales
A un espacio circular
Los hacía reventar
Sus vísceras contra un muro
Perseguidos por jinetes
Y el Rey aplaudía mucho
Un día Kakia se entera
De que existía una sabia
que en un lugar de su reino
Iba a parir a su guagua
Le pareció fascinante
Llevar su horror y su espanto
A este acontecimiento
Que se comentaba tanto
Mandó a quinientos gendarmes
A mantenerla engrillada
Para ver qué sucedía
Al parir encadenada
Se difundió la noticia
Del tormento tan brutal
Que sufrió la mujer sabia
Que proclamaba la paz
Lo anunciaron los juglares
Los diarios de aquellos días
Pero el pueblo estaba sordo
Y el rey reía y reía
Con extrañas carcajadas
Que salían de su cuello
Alaridos guturales
Entre silbido y resuello
Esta historia sin final
Sin moraleja o mensaje
Sólo deja una pregunta:
¿Dónde estará este paraje?
Dónde será que se encuentra
Esa tierra del absurdo
Sólo puedo adelantar
Que en más de un lugar del mundo
Y que el país del espanto
Vive feliz y sin pena
Venerando a su monarca
Festejando su condena.
Presentador: Tercera Intervención
Se repite la transición anterior. En esta oportunidad, hay 2 personajes en la cajita. Dos enamorados que vienen a interpretar el último texto, que idealmente se musicalice y sea cantado a partir de la segunda estrofa.
Texto 3. Canto de Paz.
Ante tal absurdidad
No queda más que reír
El mundo gira al revés
No nos podemos mentir
Pero si un día queremos
Hacer un mundo de paz
Habrá que usar la porfía
Y no dejar de soñar
La ilusión está presente
La esperanza, en todos lados
En el suspiro profundo
Que dan los enamorados
En el pan tan generoso
Que al perro le da un mendigo
Entre dos amigos fieles
Cuando comparten su abrigo
En la risa irreverente
Que arrojan los vagabundos
Celebrando su locura
Dando mensajes profundos
En el circo que alcanzó
Las bellezas principales
Porque un día fascinante
Liberó a sus animales
Y ahora viaja por el mundo
Repartiendo fantasía
Con trapecistas y magos
Brindando sólo alegría
En las juergas ciudadanas
La fiesta y el carnaval
En multitudes que gritan
Liberación animal
En la cárcel que se cierra
Por falta de prisioneros
En el color de una rosa
En la belleza del cielo
En la ciudad que despierta
Y descubre el artificio
En la bestia que se escapa
Antes de su sacrificio
En las grandes multitudes
Que ya anuncian la primicia
Con gritos cantos y bailes
Festejando la noticia
Hay un mundo imaginario
Que todos queremos ver
El país de la justicia
Del amor y del saber
Levantaremos las velas
De nuestra navegación
Para llegar a esa tierra
Que existe en el corazón
Bienvenidos navegantes
El destino está en sus manos
Seguiremos incansables
La esperanza es nuestro faro
Hasta que el alma luminosa
De esta nueva humanidad
Resuene en un solo grito
Que viva la libertad!!
Esta estrofa se repite invitando al público a cantar.
FIN.
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